| CONFERENCIA
DE ARCHIVEROS DE LAS UNIVERSIDADES
ESPAÑOLAS |
LOS SERVICIOS DE ARCHIVOS EN LA UNIVERSIDAD: RETOS Y OPORTUNIDADES |
| Presentación: |
|
Ángeles
Moreno López, |
|
| CAU |
XVII
Jornadas Gerenciales de Universidades |
| Valencia 3, 4 y 5 de noviembre de 1999 |
LOS
SERVICIOS DE ARCHIVOS EN LA UNIVERSIDAD: RETOS Y OPORTUNIDADES.
[1]
Todavía
es muy habitual, por desgracia, que al enfrentarse por
primera vez con este servicio, lo que adquiere el archivero
antes de nada es la responsabilidad sobre el caos precedente.
Mientras que en otros puestos de trabajo se asumen las
atribuciones en marcha o se empieza de cero, en los archivos
se comienza en números rojos, pues lo que se recibe es
la responsabilidad sobre la desorganización, en muchos
casos acumulada durante siglos. (Ramon Alberch
y José Ramón Cruz Mundet, "Archívase", 1999).
Esta
es una descripción muy real de nuestra situación, que
se sitúa en las antípodas de la evolución reciente de
la administraciones. En los últimos años las administraciones
públicas españolas, y muy especialmente las universidades,
han apostado decididamente por las nuevas tecnologías
y el progreso del conocimiento en las organizaciones,
diseñando planes estratégicos y herramientas para alcanzar
un ideal de calidad en un horizonte cercano. Este nuevo
camino estaría incompleto si no se integra la gestión
de los documentos y archivos universitarios como componente
esencial de este conocimiento de las instituciones universitarias. Algunas
universidades españolas en estos últimos diez años se
han percatado de que la organización de los documentos
y los archivos son elementos indispensables para modernizar
las administraciones y abrir líneas de investigación sobre
sus fondos documentales. 1.
"Cogito, ergo sum" La
situación de los archivos universitarios en este último
decenio ha marcado una inflexión positiva respecto a épocas
anteriores, con una tendencia ascendente y un interés
perceptible de las universidades por organizar y conservar
en buenas condiciones la documentación y los archivos.
A
pesar de la evolución notable de algunas universidades
respecto a sus archivos, todavía son remarcables las ausencias
de estos servicios en universidades con fondos antiguos
o contemporáneos. Debería insistirse en la necesaria creación
de los servicios de archivos y la dotación de las plazas
de técnicos cualificados y con experiencia para organizar
sistemas archivísticos y documentales integrados.
La
mayoría de las universidades parten de un déficit considerable
en relación con el tratamiento y conservación de los documentos
acumulados en el transcurso del tiempo, abandonados en
alguna dependencia o rincón de la universidad (subterráneos,
salas o altillos en malas condiciones e inseguros). Así
pues, una de las primeras intervenciones del servicio
de archivo debería centrarse en la recuperación y control
de todos estos fondos dispersos, en aquellas universidades
en que se amontonan caóticamente los documentos, con los
medios y recursos necesarios y suficientes para afrontar
esta labor. 2.
El sistema archivístico como respuesta eficaz y apuesta
de futuro El
patrimonio documental de las universidades públicas españolas,
de acuerdo con la legislación de patrimonio histórico,
es merecedor de una protección especial, que puede llegar
a la calificación como "bien de interés cultural"
(art. 60.1 Ley de Patrimonio Histórico) tanto de los inmuebles
destinados específicamente a archivos como de la documentación
en ellos custodiada. Así
mismo, se cuenta con una definición muy explícita de documento
y patrimonio documental (art. 49.1 y 49.2 LPH) y de archivo
(art. 59 LPH), dando a los archivos un carácter orgánico
y jurídico-administrativo que los diferencia claramente
de otros servicios de información con otras finalidades. Hasta el momento, las actuaciones de las administraciones en lo que concierne a su documentación y al patrimonio documental en general, se han desarrollado más o menos en conjunción a la legislación estatal y autonómica. A partir de esta realidad genérica e insuficiente, es preciso retomar la capacidad normativa que otorga la autonomía universitaria para regular de forma más explícita y global las competencias derivadas de la gestión de los documentos y archivos por parte de todas las universidades españolas. Así
pues, como medida para un desarrollo normalizado del sistema
archivístico de cada universidad es esencial
la elaboración de una normativa propia que regule
y fije las obligaciones de los distintos agentes que intervienen
en los procesos documentales. En nuestro marco jurídico,
esta intención reguladora se traduce en la aprobación
de un reglamento del servicio de archivo, a través del
cual se fijan los criterios y elementos esenciales del
sistema. Igualmente, el reglamento debería prever la creación
de comisiones asesoras o ejecutivas para impulsar las
políticas archivísticas y analizar las propuestas presentadas
por el servicio de archivo. En
general, en nuestros días se entiende que la función de
un archivo universitario es planificar, implantar y evaluar
un sistema de gestión de documentación administrativa
y de archivo, así como conservar, organizar, describir
y hacer accesible todos los fondos documentales, administrativos
e históricos, de la universidad. Si
bien es cierto que en la doctrina archivística la conceptualización
de fondo y los principios que lo rigen están muy desarrollados,
la práctica demuestra, en lo que concierne a los archivos
universitarios, que sólo ingresan documentos procedentes
de los órganos y unidades administrativas en función de
ciertos criterios ajenos a las propuestas técnicas. Así
pues, redundando en la importancia de definir nítidamente
el fondo del archivo universitario, se debería insistir
en que al lado de la documentación producida por los órganos
y servicios administrativos, las unidades académicas y
docentes, los órganos
de gobierno colegiados y unipersonales, se debería prestar
igual atención a los documentos procedentes de la actividad
investigadora y cualquier otra manifestación de la vida
universitaria. La
improvisación del momento, la urgencia para reorganizar
la documentación, la voluntad institucional de seguir
una tendencia, un marco normativo inadecuado, la necesidad
de satisfacer distintas partes con concepciones contrapuestas,
han dado como resultado, muchas veces, modelos archivísticos
obsoletos, con fracturas y discontinuidades originadas
por divisiones artificiales. De esta forma, han coexistido
modelos antagónicos y con direcciones opuestas: desde
algunas de las universidades más antiguas que han permanecido
en su concepción historicista y cultural de los archivos
por razones varias, hasta las más recientes que han adoptado
modelos según las circunstancias internas. Debería
tenderse a la creación de servicios de archivo compactos
e integradores de todo el ciclo de la evolución documental,
como en algunos casos ya existen. Estas unidades integran
todos los fondos (administrativos e históricos) dentro
de una concepción global y única, que abarca los documentos
producidos y recibidos por toda la universidad (órganos
y servicios administrativos, facultades, escuelas, centros
e institutos de investigación.etc.), sea cual sea su procedencia
y naturaleza, hasta su conservación definitiva como testimonio
histórico de sus actividades. Estos servicios de archivos
universitarios parten de una concepción unitaria y una
dirección única, aunque su estructura responda a la suma
de unidades o centros, según las dimensiones de la universidad,
las necesidades o las características del propio programa
archivístico. Así
pues, el archivo universitario se define como una unidad
orgánica y funcional diferenciada dentro de la estructura
universitaria. Su rango orgánico condiciona la efectividad
en el desarrollo de sus actividades y, en definitiva,
la prestación de sus funciones y la realización de sus
cometidos. Solo garantizando su adecuada adscripción se
pueden asegurar los niveles adecuados de autonomía que
le permitan su reconocimiento y suficiente capacidad en
el desempeño de sus actividades, al situarlo en el lugar
apropiado respecto a los servicios con los que tiene que
colaborar, puesto que tiene que intervenir en todos lo
procesos documentales y archivísticos con competencias
reconocidas, ejerciendo sus funciones de forma horizontal.
Su ubicación administrativa adecuada es una posición de
centralidad y estar directamente adscrito a los órganos
de gobierno a los que se les reconocen competencias de
carácter general y en la custodia, el acceso y la certificación
de los documentos, es decir, los secretarios generales. La
necesidad de que las universidades se doten de un sistema
global para la gestión de sus archivos y documentos, como
función especializada que tenga incidencia general en
toda la institución y que ejerza sus funciones de forma
horizontal, interviniendo en todos los procesos documentales
y archivísticos con competencias reconocidas, inclina
nuestra opinión a considerar que la mejor adscripción
es aquella que garantiza estas condiciones básicas. De
igual manera, no sería aconsejable que existiera la doble
dirección para dos etapas del mismo proceso evolutivo.
Esta situación bicéfala produce casos insólitos cómo la
existencia de archivos de facultades o escuelas universitarias
totalmente desvinculados del órgano superior y de las
directrices técnicas del archivo universitario, o la división
artificial entre archivo administrativo y archivo histórico. En
líneas generales, en los países más avanzados se está
preconizando un modelo integrador de las dos funciones
(administrativas o de gestión y culturales) del mismo
proceso, es decir, la creación de servicios de archivos
universitarios capaces de diseñar, implantar y evaluar
un sistema global de gestión archivística y documental.
Una actuación que abarque todo el ciclo vital de los documentos
y de todos los órganos y servicios académicos y administrativos,
sin excepción. Actualmente,
las administraciones públicas se están preocupando por
dotarse de sistemas eficaces y eficientes de gestión que
permitan mejorar su funcionamiento, y, por tanto, el servicio
que prestan al ciudadano. Las universidades no solo participan
de esa preocupación, sino que por sus condiciones especiales,
están trabajando muy seriamente en métodos para racionalizar
su organización, un aspecto importante de la cual es la
gestión de documentos. Las
estructuras administrativas de las universidades en estos
últimos años han experimentado una evolución para adaptar
sus funciones tradicionales al imperativo de ser cada
vez más eficientes y administrar mejor sus recursos. Ahora,
uno de sus objetivos es atender a todas las demandas con
la máxima diligencia, objetividad y transparencia administrativa,
siempre dentro de la legalidad establecida. En este nuevo
contexto, el servicio de archivo universitario juega un
papel fundamental, poco reconocido hasta el momento, a
partir de la estructuración de un sistema integral de
los documentos. Los
beneficios que un sistema de gestión documental ofrece
a las universidades en general, y a sus organizaciones
administrativas en particular, son evidentes. Sin embargo,
el éxito de la gestión documental depende en gran medida
del grado de implicación de los órganos de decisión de
la universidad y de la colaboración de todas las unidades. Por una parte, mediante la gestión de documentos, el archivero universitario participa de manera fundamental en la mejora de la eficacia y la eficiencia del proceso de gestión en la universidad. Por otra, es incuestionable que solo se puede controlar y racionalizar la información actual con la intervención primera del servicio de archivo en la fase de creación y tramitación de la documentación, lejos de ser tratada con los métodos tradicionales a posteriori. Así
pues, según Dereck Charman, por gestión de documentos
de un organismo se considera "el sector de la gestión
administrativa general relativo al logro de la economía
y la eficacia en el establecimiento, conservación, uso
y archivo o destrucción de los documentos durante su ciclo
vital completo". De esta definición se infiere la consideración
de la gestión de la documentación universitaria como un
sector de la gestión administrativa general. De esta forma,
una correcta gestión administrativa incluye una buena
gestión documental, situando esta función en el lugar
que le corresponde. 3. Racionalización de servicios y dotación de recursosUna
de las funciones inherentes a todo servicio de archivo
de la administración es la comunicación o accesibilidad
de sus contenidos informativos por parte de todos los
ciudadanos, tanto de la propia universidad como externos,
siempre de acuerdo con la legislación vigente sobre acceso
a documentos y archivos. Esto conlleva organizar estas
actividades a partir de premisas de eficacia y economía,
haciéndose necesaria la reorientación de muchos servicios
de información o referencia, educativos,
publicaciones, exposiciones, visitas, etc. A pesar
de todo, se deben fijar algunos objetivos en la prestación
de más servicios de información administrativa o de otra
índole, dentro siempre del ámbito universitario, que parten
de considerar el archivo como un centro de información
activo e institucional. Actualmente, los servicios que los archivos universitarios prestan, exceptuando los que tradicionalmente vienen funcionando en centros con fondos históricos, están muy por debajo de sus posibilidades por falta del apoyo necesario. Las universidades españolas todavía no se han percatado de las posibilidades del archivo como centro activo de información, en primera instancia para documentar las tomas de decisión de la propia administración universitaria ante cualquier actuación o eventualidad, y en segundo lugar para ofrecer un servicio de información eficaz a todos los miembros de la comunidad universitaria y a los ciudadanos en general. Estos
servicios de comunicación y referencia se acostumbran
a ofrecer con poca infraestructura y se suplen con la
voluntad y profesionalidad del personal del archivo atento
a las demandas de los usuarios e investigadores. La
evolución del acceso a la información desde la misma Constitución
española (artículo 105b) hasta su desarrollo en la normativa
posterior ha seguido una línea muy general y discontinua;
en lo que concierne a la administración universitaria
aparecen referencias dispersas sobre el tema del acceso
en otras normas académicas (revisión de exámenes, valoración
de la actividad docente, proyectos docentes, tesis, etc.),
pero carecemos todavía de normativas concretas. a) Un equipo de recursos humanos profesional y adecuado: La realidad actual de la dotación de recursos humanos en los archivos de las universidades españolas es la absoluta precariedad. Es preciso indicar la necesidad de dotar personal de diferentes escalas y categorías, capaz de desempeñar los distintos cometidos de los archivos, desde los más técnicos y especializados hasta los más generales, comunes con otros servicios administrativos universitarios, de acuerdo con la responsabilidad, capacitación y formación requeridos para cada uno de ellos. b)
Un presupuesto imprescindible:
Sería
importante, por lo que respecta a los recursos económicos,
que todos los archivos contaran con una partida específica
dentro del presupuesto general de las universidades. c) Unos recursos muebles e inmuebles esenciales: La materialización más evidente de la escasez de recursos se observa casi siempre en la infradotación de bienes muebles e inmuebles, siendo el problema del espacio y la precariedad de las instalaciones una de las preocupaciones más recurrentes de las universidades cuando empiezan con la reorganización del archivo. En un porcentaje muy elevado, se observa que los archivos universitarios cuentan con poco espacio para depósito de la documentación. La correcta planificación y evaluación de las instalaciones del archivo universitario, tanto si se considera la construcción de un edificio de nueva planta, como la adecuación de un edificio en uso, es una cuestión esencial para facilitar las actividades que en él se desarrollan. 4. Los archivos ante el reto de las tecnologías de la informaciónLa
aplicación de las técnicas archivísticas en toda institución,
y singularmente en el caso de los servicios de archivo
universitarios está en una evolución constante y, en algunos
casos desbordada, al compás de la incorporación y el crecimiento
en la aplicación de las tecnologías de la información
y sistemas informáticos al ámbito de la investigación,
docencia y actividad administrativa de las universidades.
Es precisamente el recurso creciente de las tecnologías
de la información y la producción de nuevos soportes de
comunicación, transmisión y conservación de documentos
y datos mediante redes informáticas, tanto internas como
externas, lo que obliga a un replanteamiento general de
las labores del servicio de archivo universitario en un
entorno que evoluciona
rápidamente. El
gran reto inmediato, que no hará sino consolidarse y reproducirse
aceleradamente en el curso de los años inmediatamente
próximos, en cuanto al ámbito archivístico se refiere
en el dominio universitario, lo constituye la gestión
del documento electrónico, informático y telemático, en
el que el ordenamiento jurídico español ha entrado plenamente
a raíz de la aprobación de la Ley 30/1992, de Régimen
Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento
Administrativo Común y sus normas de desarrollo (fundamentalmente
el RD 263/1996) y especialmente a partir del Real Decreto-Ley
14/1999, de 17 de septiembre sobre firma electrónica. Con
el reconocimiento legal de la firma electrónica, su existencia
provocará un cambio drástico en los procedimientos administrativos
en todas las organizaciones, especialmente en aquellas
tecnológicamente más avanzadas, como es el caso de las
Universidades Españolas. Consideramos, de acuerdo con las conclusiones de los foros profesionales de ámbito archivístico que se están produciendo por todo el mundo a lo largo de los tres últimos años, que únicamente mediante el trabajo en equipo las universidades españolas podrán afrontar el reto de la producción, mantenimiento operativo, preservación y accesibilidad a los documentos y datos creados mediante la utilización de las tecnologías de la información. Sin embargo, entendemos que las escalas de cooperación archivística en el ámbito nacional, especialmente a través de la propia Conferencia de Archiveros de las Universidades, y a tenor de las recomendaciones de los organismos internacionales y de sus foros de discusión, no son suficientes para afrontar por sí solas con éxito las implicaciones de gestión documental y de bases de datos (entendidas en su acepción de "documentos potenciales" y por ello sujetas a intervención archivística). Es por ello que se hace necesario completar la cooperación universitaria en el ámbito nacional con un intercambio de opiniones técnicas y la participación activa en grupos de trabajo en el marco internacional. El
modelo que proponemos en estos foros sectoriales es la
creación de plataformas estables o task forces, en los
que necesariamente deberían abrirse a debate estos temas:
técnica de los documentos electrónicos (estándares, consolidación
de bases de datos, conservación y preservación de soportes);
valoración y selección de documentos electrónicos y su
relación con los soportes de producción convencionales;
acceso a los documentos electrónicos (redes internas y
externas, programas, formatos de presentación); formación
y orientación en gestión de documentos electrónicos e
información en bases de datos; asesoramiento a los archivos
universitarios que se vayan creando; elaboración de informes
técnicos y recomendaciones sobre la incidencia del documento
electrónico en el ámbito universitario; participación
en foros nacionales e internacionales y posterior difusión
de las normas y procedimientos de gestión de documentos
electrónicos en el ámbito universitario. Como habíamos apuntado anteriormente, la legislación es un elemento fundamental como vector de la práctica archivística. Como complemento a la legislación de procedimiento administrativo y a sus leyes de desarrollo, debemos hacer referencia a la legislación que regula el tratamiento de datos automatizados de carácter personal (LORTAD, LO 2/1995) y aquella referente a la transmisión de ficheros entre los países miembros de la Unión Europea, y desde éstos al resto del mundo, de acuerdo con unos derechos generales del individuo y unas características de ficheros perfectamente definidos. En este entorno tecnológico, el papel de la gestión de los documentos y de las bases de datos de los servicios de archivos universitarios debe avanzar en el establecimiento de los principios que hagan posible la interconexión de los distintos centros de información archivística mediante la adopción de unos instrumentos de descripción normalizados. Debido
a las perspectivas de cambio en nuestro sector profesional,
consideramos oportuno crear los mecanismos adecuados que
garanticen el acceso a puestos de responsabilidad y de
apoyo a la gestión archivística de profesionales bien
preparados técnicamente y que cubran con creces las necesidades
actuales y futuras en cuanto a la gestión de la documentación
universitaria, especialmente la documentación electrónica
y la gestión de la información administrativa en bases
de datos. Sería interesante que se diseñaran temarios
estándares para las pruebas de acceso a las escalas técnicas
y superiores de archivos, adaptados para afrontar la especial
problemática con la que se enfrenta nuestra profesión
en el ámbito universitario 5. Algunas recetas a modo de conclusionesa)
Todas las universidades deberán contar con servicio de
archivo, desarrollando un modelo de gestión global de
la documentación e información administrativas. Efectivamente,
cualquier programación para hacer frente al reto de la
gestión de los documentos y de gestión de bases de datos
desde una perspectiva archivística requiere la existencia
de unos mínimos. El punto de partida esencial consiste,
en consecuencia, en que todas las universidades españolas
cuenten con un servicio de archivo a partir del cual se
pongan en marcha los programas de gestión global de la
documentación e información administrativas. La creación
de los servicios de archivo debería hacerse de acuerdo
con unos estándares en cuanto a recursos humanos y materiales
que hagan posible el pleno funcionamiento de estos servicios
y su integración efectiva en los engranajes existentes
en cuanto a gestión administrativa (archivos de gestión
e intermedios) e investigación (archivo histórico), a
través de una utilización racional y eficaz de los recursos
informáticos a través de todos los estadios del ciclo
de vida de la documentación y de la información, esto
es, desde que el documento o la información administrativa
son creados o integrados en las redes de datos de las
universidades hasta su eliminación selectiva (en el caso
de la información o documentación obsoleta e innecesaria
para la labor administrativa) o bien aplicar los procedimientos
archivísticos que garanticen la perduración y mantenimiento
de la información y de los documentos debido al valor
testimonial e histórico que puedan tener para la institución
de origen. b)
Incremento de los procedimientos de valoración, selección
y eliminación de documentos. Este
es un aspecto que se conseguirá únicamente mediante la
cooperación de todos los servicios de archivo universitarios
españoles. Nos parece obvio que las universidades, instituciones
con unos mismos fines, funciones, actividades, clientes
y miembros, deben buscar unos mecanismos racionalizadores
en cuanto a los criterios de evaluación documental, impulsados
por las respectivas comisiones de archivo -la evaluación
de los documentos electrónicos debe producirse en la fase
de concepción de los sistemas informáticos y bases de
datos-, ofreciendo los recursos y herramientas oportunas
para reducir considerablemente la inflación documental.
Consideramos que los archiveros universitarios debemos
intercambiar nuestras ideas y ponerlas en común en un
foro de debate tecnológico que ayude a programar las diferentes
actividades de cada sector específico en aras de la consecución
de un objetivo común: utilizar al máximo las capacidades
tecnológicas en beneficio de la generalidad de la comunidad
universitaria, optimizando esfuerzos y recursos, en la
adaptación constante de nuestras respectivas áreas de
actividad. c)
Reorganización de los servicios. De
acuerdo con la vocación intrínseca de los archivos universitarios
para ofrecer acceso y servicio a sus usuarios, es preciso
reorganizar algunos de estos servicios en la línea de
actualizar los instrumentos existentes y dinamizar el
conocimiento de sus fondos por parte de todos los
miembros de la comunidad universitaria y de la
sociedad en general. Para ello, deberían analizarse con
precisión sus funciones (administrativas, académicas,
docentes, de investigación, entre otras), evaluar los
recursos invertidos y diseñar los distintos programas
y actuaciones. La velocidad con la que se están introduciendo
los cambios en cuanto a organización del trabajo y su
integración en sistemas de seguimiento y evaluación continuos
está cambiando la situación tradicional de los archivos
en el organigrama institucional: de unidades primeramente
orientadas a la atención al investigador, hemos pasado
a colaborar estrechamente con las unidades administrativas
en la normalización de procedimientos y en la incorporación
de nuevas técnicas derivadas de la incidencia de la electrónica
en el actuar administrativo (incorporación de la firma
digital en el panorama universitario, accesibilidad de
la información y bases de datos de acceso remoto). Con frecuencia se define el archivo como un servicio finalista, con el objetivo de remarcar su carácter de destino final de los documentos producidos por las instituciones (universitarias). Este carácter finalista no puede convertirse en terminal, acepción que puede parecer de entrada un poco fastidiosa pero que corremos el peligro de que se concrete en algo tangible en un futuro próximo si no alcanzamos a detener la producción de materiales altamente efímeros. (Ramon Alberch y José Ramón Cruz Mundet, "Archívese", 1999). [1]
Esta ponencia surge del conjunto de experiencias
de los profesionales de los archivos en los últimos
años y de la cooperación entre ellos en el marco de
la Conferencia de Archiveros de las Universidades
(C.A.U.). Asimismo, es la síntesis del estudio reciente
"Los archivos de las universidades españolas. Entre
la historia y la sociedad de la información", elaborado
por los autores de esta ponencia y nuestro compañero
el Sr. Joaquim Llansó i Sanjuan (Universidad Pública
de Navarra), en representación de la C.A.U., y como
aportación sectorial al informe de la C.R.U.E.
"Universidades españolas 2005-2010". |