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Comunicación

​​Paradigma de liderazgo académico

Madrid, 22 de marzo de 2018. El diario EL PAÍS publica hoy un artículo del presidente de Crue Universidades Españolas, Roberto Fernández, in memoriam de Manuel López y que reproducimos a continuación: 

3_3.jpgCarecemos todavía de una teoría general de cómo ejercer una buena rectoría universitaria. Eso quiere decir que, para definir un ideal, tenemos ​que acudir al estudio del comportamiento individual de los rectores. En mis seis años de trabajo en el cargo, algunos colegas me han servido de modelo referencial. Modelos que, confieso, he procurado copiar con aplicación. Pero, sin duda alguna, el paradigma más influyente del que he intentado aprender ha sido el extraordinario ejemplo de Manolo López, rector de la Universidad de Zaragoza durante ocho años (2008-2016) y presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas entre 2013 y 2015, fallecido el pasado 18 de marzo a los 71 años.

Les diré por qué: Manolo realizaba su tarea con naturalidad, humanidad, inteligencia, empatía, eficacia (y eficiencia), visión global de futuro, compromiso institucional, cultura de equipo de trabajo y humildad intelectual. Y siempre con una dosis de humor que servía para disten-der situaciones y ver la luz don-de otros veíamos oscuridad. Manolo ejercía de rector como si pareciera que no lo fuera, siéndolo en cambio con hondura y pasión. Es decir, ejercía su autoridad académica con la auctoritas moral que le daba su enorme dimensión intelectual y humana. Manolo había tomado la decisión consciente de intentar ser bueno.

Como buen socialdemócrata, Manolo estaba convencido de que la educación universitaria es un bien social imprescindible para el progreso de la humanidad. También de la humanidad española y aragonesa. Su compromiso con la ciencia (que siempre supo compatibilizar con su firme convicción católica) lo cimentaba en la creencia de que para luchar contra la barbarie y a favor de la civilización, la ciencia y la educación eran los dos instrumentos más universales y más eficaces, al estilo de lo que defendieron sus admirados intelectuales de la Ilustración. Muchas gracias, maestro, por tu generosidad, por tu in-mensa dedicación en beneficio de los demás a través de la ciencia y de la universidad y, sobre todo, por ser un ejemplo de vida que supo hacernos felices a to-dos los que le conocimos y le admiramos.

Roberto Fernández, presidente de Crue Universidades Españolas.