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Comunicación

«Crue Universidades Españolas debe estar presente en los debates de la EUA y ser proactiva para poder influir en el futuro común europeo»

  • Entrevista con Josep Mª Garrell, miembro del Comité Permanente de Crue Universidades Españolas, rector de la Universitat Ramon Llull y candidato al Board de la EUA

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–Las elecciones al Board de la EUA son en apenas dos meses, ¿qué le ha animado a dar este paso?

–Desde hace casi cuatro años vengo participando en el Council de la EUA en representación del presidente de Crue Universidades Españolas. En este organismo se vive la importancia de esta asociación como mecanismo de representación de las universidades europeas ante las distintas instituciones comunitarias y, también, la importancia de que esta voz tenga muy presentes las distintas prioridades de las universidades. Le explico: durante la última cumbre ministerial para analizar la implantación de Bolonia, los estados de la Unión tenían una silla en la mesa y también la EUA; es obvio que en la implantación de Bolonia se tomó como referencia universitaria a la EUA. En este sentido, Crue es el representante del Sistema Universitario Español y, por ello, debe estar siempre en todos los debates de la EUA intentando influir en todas las decisiones que se tomen y a todos los niveles. Y uno de ellos es el Board. Sería incoherente, después de tantos años de insistir en la necesidad de intentar estar, no presentar ahora mi candidatura.​

–¿Cuáles serían sus prioridades como nuevo miembro del Board de la EUA?

–La primera, intentar que la realidad de las universidades de Crue esté más presente. Ya estamos en otros niveles de gobernanza. Estamos en el Council y en numerosos grupos de trabajo y estudio, donde nuestros representantes hacen un trabajo magnífico. Pero estar en el Board puede permitir que nuestra opinión se tenga en cuenta desde el inicio de muchas negociaciones. Hemos estado elaborando una lista de temas que, como Crue Universidades Españolas, creemos que se debería abordar a nivel de EUA; y la buena noticia es que coincide con muchas de las inquietudes de las distintas conferencias de rectores e incluso de uno de los candidatos a la presidencia de la EUA. La segunda prioridad sería mejorar los mecanismos de comunicación y representación de la EUA, al menos a dos niveles: con las instancias europeas, con especial énfasis en la Comisión Europea y El Parlamento Europeo, y con las distintas conferencias de rectores. En este último nivel, déjeme que le pregunte: ¿Ha habido alguna Asamblea General de Crue en donde el presidente de la EUA o alguien del Board haya asistido para explicar, oír o debatir? No. Y si no articulamos un mecanismo ordinario a nivel bilateral entre la EUA y las conferencias, corremos el riesgo de que se establezcan mecanismos al margen de la propia EUA. Sin embargo, si esto se articula con éxito, entonces el nivel de representatividad mejoraría enormemente. Por último, la tercera prioridad sería profundizar en la mirada estratégica de la EUA. Se hacen muchas cosas en las conferencias generales, en los grupos de trabajo y de estudios y en los foros. Pero no siempre nos preguntamos si sería útil hacer modificaciones o si nos hemos dejado algo importante sin decir. La EUA necesita elaborar un plan compartido con las universidades representadas en las conferencias de rectores para que estas vean que se da respuesta a cosas que les preocupan.

–Negociación de Horizonte Europa y Erasmus, nuevas iniciativas sobre Ciencia Abierta, Brexit, elecciones al Parlamento Europeo, una nueva Comisión Europea… 2019 va a ser un año crucial para el proyecto europeo, ¿cuál debería ser papel de la EUA?

–En la medida en que las políticas europeas nos afectan, la EUA debe representar la opinión de las universidades para influir en las decisiones que se tomen en Bruselas. Si se habla de política europea universitaria hay que tener presentes a las conferencias de rectores, lo contrario es impensable. El tema del Brexit es otra cosa. Las universidades, la Investigación, la Ciencia… en su conjunto no son la primera preocupación de la clase política que está negociando el Brexit. Y poco va a poder hacer la EUA porque los calendarios y los interlocutores son los que son.

–La realidad de la universidad española ¿está suficientemente presente en Europa?

–Siempre es mejorable. Siempre hay que implicarse mucho más y desde el primer minuto. El EEES, Erasmus o el Programa Marco de Investigación Europeo nos afectan día a día y, en su momento, fueron grandes iniciativas de política europea universitaria. Desde la EUA debemos pretender, sanamente, ser influyentes en la construcción de este futuro común europeo desde la proactividad. Pero, a veces, somos demasiados reactivos y hay que cambiar el chip. Lo que se debate en Europa nos impacta y nuestra obligación es ser proactivos y, también, responsables en la construcción de esta identidad europea. Hay otros países que históricamente han tenido una participación más activa en los temas comunes europeos que los países del sur.

–Usted ha sido uno de los responsables designados por Crue Universidades Españolas para acordar una declaración conjunta de las universidades británicas y de España, ¿cómo está ahora mismo la situación?

–Las universidades del Reino Unido están enormemente preocupadas por el Brexit en general y muy especialmente por un Brexit no pactado, un Brexit duro. De ocurrir, de la noche a la mañana las universidades británicas quedarían fuera de la realidad de la UE y de todos los programas europeos. La preocupación, insisto, es enorme y más aún cuando la fecha se acerca y la incertidumbre no se despeja. En el escenario de un Brexit pactado se prevé la finalización de todos los programas vigentes en un plazo relativamente largo, en donde todos los programas en ejecución se irían progresivamente extinguiendo. Luego, el Reino Unido podría participar en estos programas como lo hacen países terceros que tienen convenio con la UE. Pero todo esto está ahora mismo en el aire.

–¿Qué pueden hacer las universidades?

–Poco. Erasmus, los proyectos de investigación… todo esto es financiado con fondos comunitarios. En un caso de Brexit no pactado no van a ser objeto de financiación pública europea, por mucho que nosotros sigamos manteniendo relaciones bilaterales con las universidades británicas. Podremos seguir trabajando conjuntamente, pero con medios diferentes a los actuales. Es así de fácil y así de complicado.

–¿Qué impresión tiene de las posibilidades de su candidatura?

–La votación no será nada fácil. Sin embargo, más allá del resultado, el proceso ha merecido la pena en sí mismo porque ha propiciado que las distintas conferencias nos estemos sentando para debatir nuestras prioridades. El mero hecho de que haya un candidato oficial de Crue Universidades Españolas hace que hayamos podido participar en esas conversaciones y que se hayan escuchado nuestras prioridades. La línea a seguir, al margen de estar o no en el Board, es garantizar que la realidad de Crue esté presente en los debates.

–¿Y qué sensaciones percibe desde las universidades españolas?

–Estamos realizando una campaña para trasladar esto. De hecho, tuve la oportunidad de explicarlo a las rectoras y rectores presentes en la última Asamblea General, una de las más numerosas de los últimos tiempos. Pero sí que es cierto que las universidades españolas participan en un grado menor que las universidades de otros países en actividades de la EUA, lo que hace necesaria una campaña de movilización a la participación. Si una asociación nos está representando, nuestro objetivo debería ser que lo hiciese de un modo informado, es decir que tenga presente nuestra propia realidad.