25 de abril de 2025
El Instituto de Smart Cities (ISC) de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) ha desarrollado VIVOTEG (Generadores termoeléctricos autónomos para vigilancia volcánica), un proyecto que ha logrado generar electricidad de forma ininterrumpida durante todo un año en la Antártida aprovechando únicamente el calor natural del subsuelo. La tecnología supone un avance sin precedentes para alimentar estaciones de vigilancia volcánica en lugares remotos, donde el suministro eléctrico constituye uno de los principales obstáculos para la monitorización continua.

La vigilancia de volcanes activos depende de redes de sensores capaces de registrar de forma permanente la actividad geológica. Sin embargo, muchas de estas estaciones se encuentran en zonas aisladas y sometidas a condiciones climáticas extremas, lo que dificulta enormemente el suministro de energía necesario para mantener los equipos en funcionamiento. Esta limitación explica que cerca del 30 % de los volcanes activos del planeta todavía no estén monitorizados de forma continua.
Para responder a este desafío, VIVOTEG ha desarrollado una tecnología capaz de convertir el calor geotérmico que emana de las fumarolas volcánicas en electricidad. El sistema utiliza generadores termoeléctricos e intercambiadores de calor con cambio de fase que funcionan sin partes móviles, lo que aumenta su fiabilidad y reduce las necesidades de mantenimiento incluso en entornos extremadamente adversos.
La tecnología ha sido validada en la Isla Decepción, uno de los volcanes más activos de la Antártida. Tras dos campañas científicas realizadas por la Universidad Pública de Navarra, el equipo investigador ha comprobado que el generador instalado ha resistido con éxito todo el invierno polar, suministrando energía de forma continua durante un año completo. Se trata de la primera demostración mundial de generación eléctrica permanente mediante calor geotérmico en estas condiciones extremas.
El proyecto se apoya en la experiencia previa del grupo de Ingeniería Térmica y de Fluidos del Instituto de Smart Cities, que llevaba años desarrollando generadores termoeléctricos pasivos para aplicaciones energéticas. Antes de su implantación en la Antártida, esta tecnología ya había sido probada con éxito en los parques nacionales de Timanfaya y del Teide, donde se evaluó su capacidad para aprovechar el calor volcánico como fuente de energía.
Las aplicaciones de VIVOTEG van mucho más allá de la investigación científica. Su capacidad para alimentar estaciones de vigilancia sin necesidad de baterías, paneles solares o combustibles abre nuevas posibilidades para mejorar la monitorización de volcanes activos en cualquier parte del mundo. Esto permitirá disponer de sistemas de alerta más fiables, mejorar el conocimiento de los procesos geológicos y contribuir a proteger a los millones de personas que viven en zonas próximas a volcanes activos.
