ECOPORT desarrolla una flota de vehículos autónomos para detectar y limpiar residuos en puertos marítimos

Dos Hermanas (Sevilla), 27 de febrero de 2026.

Los puertos marítimos concentran una intensa actividad que genera residuos difíciles de gestionar: plásticos, microplásticos, vertidos de aceites y combustibles que amenazan la calidad de las aguas y los ecosistemas asociados. El proyecto ECOPORT, desarrollado por la Escuela de Ingeniería de la Universidad Loyola en coordinación con la Universidad de Sevilla, ha dado un paso adelante en la gestión ambiental portuaria al crear un sistema basado en una flota de Vehículos Autónomos de Superficie (ASV) que trabajan de forma coordinada para localizar y retirar esos contaminantes antes de que se dispersen.

Estos pequeños robots flotantes constituyen un sistema distribuido de robótica marina que integra sensores de monitorización de calidad del agua —pH, conductividad—, cámaras con inteligencia artificial aplicada a la identificación de residuos y sistemas de navegación basados en control predictivo (MPC) que les permiten operar con seguridad incluso en presencia de viento, oleaje u otras embarcaciones. Desarrollados sobre la arquitectura ROS2, los vehículos pueden desplegar herramientas específicas de limpieza de residuos superficiales, como redes para sólidos flotantes y dispositivos oleofílicos para la recogida de hidrocarburos. El sistema ha sido validado en entornos reales —Parque del Alamillo y puertos de Benalmádena y Gelves—, alcanzando un nivel de madurez tecnológica avanzado (TRL 7).

Puertos inteligentes para una doble transición

ECOPORT, enmarcado en la convocatoria de Proyectos Estratégicos Orientados a la Transición Ecológica y Digital 2021, contribuye a ambas transiciones: la ecológica, mediante la monitorización inteligente y la protección de los recursos hídricos y marinos, y la digital, mediante la automatización avanzada de operaciones ambientales. La innovación reduce costes y tiempos en la vigilancia y limpieza de aguas portuarias, mejora la calidad ambiental y refuerza la seguridad en infraestructuras marítimas, sentando las bases para una nueva generación de puertos inteligentes más sostenibles.

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