12 de mayo de 2025
El Grupo de Investigación de Bioquímica Aplicada de la Universidad de Alicante ha desarrollado una tecnología capaz de producir bioplásticos y pigmentos naturales a partir de residuos de la industria de las golosinas. El proyecto utiliza microorganismos adaptados a ambientes salinos para convertir restos ricos en azúcar en compuestos de alto valor añadido, ofreciendo una solución innovadora que impulsa la economía circular y reduce el impacto ambiental de la industria agroalimentaria.

La producción de bioplásticos y antioxidantes naturales suele implicar elevados costes, lo que dificulta su implantación a gran escala. Para superar esta barrera, el equipo investigador ha diseñado un proceso que aprovecha residuos procedentes de la fabricación de caramelos y gominolas, especialmente aquellos con un alto contenido en almidón y azúcares, transformándolos en materia prima para la obtención de nuevos productos biotecnológicos.
La clave de esta innovación reside en el empleo de haloarqueas, microorganismos que viven en ambientes con elevada salinidad y que actúan como auténticas «factorías celulares». En concreto, la especie Haloferax mediterranei utiliza estos residuos como fuente de alimentación para producir bioplásticos biodegradables y bacteriorruberina, un pigmento natural con un elevado poder antioxidante y aplicaciones potenciales en las industrias alimentaria, cosmética y farmacéutica.
Uno de los principales avances del proyecto es que los residuos pueden emplearse directamente, sin necesidad de tratamientos previos complejos. Esto simplifica el proceso productivo, disminuye significativamente los costes de fabricación y favorece el aprovechamiento integral de subproductos industriales que, de otro modo, acabarían desechándose.
La investigación forma parte de una estrategia orientada a desarrollar procesos industriales más sostenibles mediante la valorización de residuos. Al convertir desechos de la industria de las golosinas en materias primas para nuevos productos de alto valor añadido, el proyecto demuestra el potencial de la biotecnología para impulsar modelos productivos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente.
El impacto de esta innovación se extiende a numerosos sectores industriales. Además de reducir costes y minimizar la generación de residuos, la tecnología facilita la producción de materiales biodegradables y antioxidantes naturales con aplicaciones comerciales, reforzando la competitividad de industrias como la alimentaria, la cosmética y la farmacéutica, al tiempo que contribuye a acelerar la transición hacia una economía más circular y sostenible.
