4 de abril de 2025
Los hongos fitopatógenos provocan cada año importantes pérdidas en la agricultura y obligan al uso intensivo de fungicidas químicos. Con el objetivo de desarrollar alternativas más sostenibles, el Departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga ha impulsado el proyecto «Control sostenible de oídios mediante silenciamiento inducido por spray de genes implicados en la señalización de quitina», centrado en el uso de tecnologías basadas en ARN para controlar el oídio de las cucurbitáceas.

La investigación utiliza una técnica no transgénica denominada silenciamiento génico inducido por spray (SIGS), basada en la tecnología de ARN interferente (RNAi). Este sistema consiste en aplicar sobre las plantas moléculas de ARN de doble cadena (dsRNA) capaces de bloquear la expresión de genes esenciales para la capacidad infectiva del hongo, dificultando así el desarrollo de la enfermedad sin alterar genéticamente el cultivo.
El proyecto se ha centrado en Podosphaera xanthii, el principal hongo responsable del oídio en cultivos de cucurbitáceas como melón, pepino o calabacín. Los investigadores han estudiado genes relacionados con la capacidad del patógeno para evitar las defensas naturales de las plantas, especialmente aquellos implicados en la señalización de la quitina, un componente fundamental de la pared celular de los hongos.
Los resultados muestran que reducir aproximadamente un 50 % la expresión de estos genes permite disminuir hasta un 60 % los síntomas de la enfermedad. Además, la eficacia del tratamiento se prolonga cuando las moléculas de ARN se encapsulan en nanopartículas de carbono, lo que mejora su estabilidad y aumenta el tiempo durante el que permanecen activas sobre la planta.
El proyecto se apoya en investigaciones previas que permitieron identificar los mecanismos utilizados por estos hongos para suprimir la respuesta inmunitaria de las plantas. Sobre esa base, el equipo ha explorado nuevas dianas moleculares para desarrollar biofungicidas más específicos, reduciendo el riesgo de afectar a organismos beneficiosos presentes en los ecosistemas agrícolas.
Esta tecnología representa una prometedora alternativa para avanzar hacia una protección fitosanitaria más sostenible. El desarrollo de fungicidas basados en ARN podría reducir la dependencia de productos químicos convencionales, disminuir el impacto ambiental de la agricultura y ofrecer nuevas herramientas para afrontar las enfermedades fúngicas en un contexto de creciente demanda de sistemas de producción más respetuosos con el medio ambiente.
